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Homenaje al Mono Ingunza

Los hijos del máximo goleador de la institución, Héctor José “El Mono” Ingunza, visitaron el “Templo del Fútbol” en el Estadio Diego Armando Maradona y recibieron un emotivo presente por parte de los socios del “Rincón del Vitalicio”.


“Desde chiquito me crié en Paternal, mi viejo me hizo hincha de Argentinos”, reza uno de los tantos himnos de cancha que habitualmente se escuchan en las tribunas del Diego Armando Maradona. Es que la pasión por el fútbol y por los colores de un club se transmite, en muchas ocasiones, de generación en generación y así lo ratifica la esposa del Mono Ingunza, quien a sus 94 años aún recuerda con mucha alegría como su marido les inculcó a sus hijos el amor por Argentinos Juniors.

Con ese amor a cuestas y con la alegría de volver a recorrer el lugar más importante de la carrera futbolística de su papá, los cinco hijos del histórico goleador del Bicho aceptaron la invitación de los socios del “Rincón del Vitalicio” para formar parte de un sentido homenaje a su padre. El mismo fue realizado en el museo del estadio, en donde los vitalicios hicieron entrega de banderines para cada uno de los invitados y de un diploma en recuerdo de la destacada trayectoria del delantero que mantiene el récord de 142 goles en 167 partidos jugados en Argentinos.

Héctor José “El Mono” Ingunza nació el 11 de junio de 1921 en Lanús. Tras debutar en 1939 en el club de su ciudad, y luego de un breve paso con tan sólo un partido jugado en San Lorenzo de Almagro, arribó a la Paternal en 1943 donde permaneció hasta los comienzos de 1947, año en el que fue traspasado a Tigre. Por aquel entonces, era tan grande el cariño que Héctor le había tomado a nuestra institución que antes de dejar el club donó la suma de $2.000 para convertirse en socio vitalicio del Bicho. Llegando al final de su carrera, “El Mono” pegó la vuelta en 1954 para jugar sus últimos 9 partidos y despedirse del fútbol profesional vistiendo la camiseta de Argentinos Juniors