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Román Vega puso primera

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Román Vega, un nuevo juvenil que se suma a la pretemporada, recuerda los momentos duros de su infancia. Habla de la odisea para llegar al CEFFA, las dificultades de la pandemia, las charlas con Milito y su presente: “Todavía no lo creo, ja”.

Román Vega se mira en el espejo y poco entiende. A su cabellera le faltan unos cuantos mechones, que perdió en alguna práctica. “Fue Sandoval”, acusa, y suelta una risa tímida. Apenas lleva unas semanas entrenándose junto al equipo de Primera, pero su vida ya cambió por completo. “¡Hasta me pidieron fotos! No sé cómo reaccionar, porque me da vergüenza”, cuenta. Porque un puñado de días le bastó para cautivar a Gabriel Milito y sumarse a la pretemporada.

El Chino, como lo bautizaron en El Semillero del Mundo, todavía no lo cree. Aún recuerda la odisea de cada mediodía al salir del colegio: almorzaba en el tren desde San Miguel hasta Villa Devoto, luego esperaba el 114 y viajaba hasta La Quemita para recorrer las cuadras que le faltaban hasta el CEFFA. “Comía -recuerda- fideos o ensaladas. Trataba de comer bien. Mi mamá me decía que tenía que alimentarme sanamente y tengo que estar agradecido a ella”.

Una vida de sacrificios valió la citación. De hecho, durante el ciclo de Diego Dabove al frente del primer equipo, el juvenil que hace unos días cumplió 17 años ya había tenido su participación como sparring. No sólo lo hizo como lateral: también se movió de central, volante y delantero a lo largo de su carrera. Pero, a pesar de ser un habitué en las selecciones juveniles, poco esperaba que sonara el teléfono: “Me llamó Cristian Zermatten un día a la tarde mientras dormía la siesta y me dijo que me tenía que presentar al día siguiente con la Primera”.

– ¿Cuál fue tu reacción?

– Todavía no lo creo, ja.

– En septiembre del 2020 te pasó algo parecido cuando te llamaron para sumarte a la Reserva…

– Sí, fue una alegría inmensa. Eran nuevas experiencias para mi, pensé que me iba a costar, pero gracias a mis compañeros me pude adaptar bien.

– Estuviste entrenando muchos meses por Zoom. ¿En algún momento pensaste en largar?

– Pensé que la pandemia iban a ser dos semanas, y al final no. No tenía mucho espacio en mi casa, ni materiales y me las arreglaba como podía. Estaba cansado del Zoom… Hablé con mi familia, pero ellos me decían que tenía que dar el ejemplo con mis compañeros porque era el capitán y lo hacía por ellos y por el club.

– ¿Cómo te recibieron tus nuevos compañeros?

– Muy bien. Aprendo mucho de ellos todos los días, tanto en lo deportivo como en lo humano. Me recalcan que debo ser respetuoso y mantener la humildad. Ahora intento exprimir toda su experiencia para poder mejorar, tengo un montón por aprender.

– Hablando de experiencia: Milito conoce bien tu posición. ¿Pudiste charlar con él?

– Sí, es muy copado con los chicos y nos transmite todo su conocimiento. Nos da mucha confianza. Me dijo que disfrute, que no cualquiera estaba ahí con 17 años, que es un privilegio, pero también mi compromiso. Mi meta el año pasado era poder hacer la pretemporada y lo pude lograr. Ahora debo seguir trabajando para poder ilusionarme con debutar.

– Y ahora que sos parte de la Primera, ¿te ponés a pensar en todo lo que pasaste?

– Sí, todos los días. Nosotros no somos una familia de tantos lujos y pienso en todas las cosas que vivimos. A veces costaba cumplir con las comidas de cada día… Mi sueño es que mis papás no trabajen más y poder devolverles todo lo que me dieron.

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