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En cuartos de la Copa Argentina

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Argentinos Juniors hizo su mejor partido en la temporada y derrotó por 3-2 a Gimnasia y Esgrima La Plata por los octavos de final de la Copa Argentina. El equipo ratificó su buen presente y recuperó el nivel mostrado en la Copa de la Liga Profesional.

Argentinos Juniors comenzó la temporada de manera irregular. Más allá de los resultados, que a veces son engañosos, el problema estaba en el rendimiento. Sin grandes cambios en el plantel, el equipo parecía haber perdido algo de la solidez que lo caracterizaban. En la tarde-noche del miércoles, derrotó con autoridad a Gimnasia y Esgrima La Plata y consiguió la clasificación a los cuartos de final de la Copa Argentina.

El partido comenzó con un dominio abrumador del equipo de Gabriel Milito, que nuevamente tuvo problemas en traducir esa hegemonía en llegadas de gol. Moyano manejaba con solvencia el mediocampo y colocaba buenas pelotas en ofensiva, pero la línea de ataque carecía de claridad. Sobre la media hora de juego, cuando Gimnasia apenas había nivelado en la posesión de pelota, llegó el 1-0 para el tripero de manera inesperada. En una jugada bien manejada, Domínguez le puso bien el cuerpo a Moyano y le ganó la posición, habilitando luego a Ramírez quien definiría con facilidad a la derecha de Chaves desde adentro del área chica. Luego del tanto, el juego adquirió la tónica que lo caracterizaría hasta su final: un intenso juego de ida y vuelta, muy entretenido y con muchas llegadas. Además, el delantero platense Mancilla levantó su nivel, disputando jugada a jugada con Moyano el lugar como figura del partido.

La segunda parte trajo consigo un asedio constante de Argentinos sobre el área de Rey. En los primeros minutos se destacaron un Gabriel Hauche que se reencontró con su nivel y el juvenil Ovando, ingresado en el entretiempo. La jugada más clara fue un bombazo de Moyano desde afuera del área que salió por arriba del travesaño. Un minuto más tarde, Miguel Torrén ubicó un largo pase de habilitación para Hauche. El Demonio recibió en el área grande y fue derribado por Carbonero. El árbitro Penel no dudó en marcar esa falta (luego de haber dejado pasar dos penales claros en la primera mitad) que Carabajal cambiaría por gol. 

Ese tanto del empate mantuvo el trámite en ese mismo cauce: Argentinos no dejó de presionar activamente sobre el área rival. Seis minutos más tarde, llegó el tanto de Reniero que dio vuelta el resultado. Tras otra estupenda jugada de Moyano, el ex Racing anotó de cabeza por segundo partido consecutivo. Y apenas diez minutos después, cuando el equipo de Milito ya se floreaba, llegó el 3-1. Fue en contra de Germán Guiffrey tras un excelente centro de Gabriel Hauche. De no ser por el infortunado cruce del central gimnasista, la pelota hubiera quedado servida para la llegada por afuera de Florentín.

En esa ráfaga furiosa de quince minutos, el equipo de Milito pudo poner justicia en el resultado a partir de tres premisas fundamentales: el juego de toque con pelota al piso (tan caro al paladar de la hinchada de Argentinos), mucha intensidad y presión en la salida y grandes aciertos del entrenador al momento de realizar los cambios. Tal vez el principal fue mover a Hauche al sector izquierdo del ataque, donde estaba el flanco débil del rival. Para la anécdota quedaron la tonta pero merecida expulsión de Gerometta a los 39 del primer tiempo (que condicionó mucho al rival, debe decirse) y el descuento de penal sobre el final del ingresado Luis Miguel Rodríguez. Argentinos tuvo su partido más redondo desde la reanudación del fútbol y lo ganó a lo grande. Viaja a Bajo Flores con los ánimos renovados para enfrentar al siempre complicado San Lorenzo y pasó a cuartos de final de la Copa Argentina donde lo espera San Telmo. Afortunadamente, volvió a encontrar la brújula que había perdido.

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